Puerto Príncipe. (LP). – La misión internacional de seguridad desplegada en Haití para combatir a las pandillas enfrenta su primera gran crisis operativa tras el secuestro de cuatro militares salvadoreños, un incidente que ha desencadenado una operación de búsqueda y rescate de alto riesgo y amenaza con elevar la tensión en el país caribeño.
Los cuatro efectivos, técnicos especializados en aviación e integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), desaparecieron el domingo 18 de octubre después de que el vehículo blindado en el que se desplazaban fuera emboscado por hombres armados en la zona de Santo, en la comuna de Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe.
De acuerdo con los informes oficiales, los militares regresaban a su base cuando fueron atacados con armas de fuego y explosivos.
El vehículo se incendió y, aunque sus ocupantes lograron salir, posteriormente se perdió contacto con ellos. Las autoridades haitianas confirmaron que habían sido secuestrados, pero hasta el momento no se ha informado públicamente sobre su paradero ni su estado de salud.
El caso ha colocado al contingente salvadoreño en el centro de una operación que pone a prueba la capacidad de respuesta de la fuerza internacional, respaldada por las Naciones Unidas y encargada de apoyar a la Policía Nacional de Haití en el combate contra las organizaciones criminales.
Bukele ordena operación de rescate
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el miércoles 21 de octubre el inicio de una operación militar para localizar y rescatar a los cuatro militares.
El mandatario exigió a los responsables que entreguen a los efectivos con vida y sin lesiones, y advirtió que su Gobierno adoptará medidas más contundentes si no se produce su liberación en esas condiciones.
Bukele ha insistido en que los salvadoreños no fueron desplegados como combatientes de primera línea, sino como técnicos aeronáuticos que contribuyen a las operaciones de aviación, el traslado de personal y las evacuaciones médicas.
Sin embargo, su secuestro ha elevado el riesgo de una confrontación directa entre las fuerzas internacionales y las pandillas que dominan amplios sectores de la capital haitiana y sus alrededores.
El Salvador refuerza su presencia militar
Como parte de la respuesta, El Salvador desplegó fuerzas especiales en Haití para respaldar las tareas de búsqueda y rescate. Los refuerzos comenzaron a llegar a Puerto Príncipe el jueves 22 de octubre, mientras las operaciones se intensificaban en la zona de Plaine du Cul-de-Sac.
La Fuerza de Supresión de Pandillas informó que mantiene acciones coordinadas con la Policía Nacional de Haití y otros socios operativos. También pidió a los residentes evitar las áreas donde se desarrollan los operativos para reducir los riesgos asociados a los enfrentamientos.
Las labores de búsqueda se realizan en un territorio donde las bandas armadas conservan una importante capacidad de fuego y control territorial, factores que dificultan el acceso de las fuerzas de seguridad y la localización de los secuestrados.
Hasta el momento, ninguna organización criminal ha reivindicado públicamente la captura de los cuatro militares.
Una prueba para la misión internacional
El secuestro representa un desafío significativo para la GSF, cuyo objetivo es respaldar a las autoridades haitianas en la recuperación del control de las zonas dominadas por las pandillas y contribuir a crear condiciones de seguridad que permitan la estabilización institucional del país.
La misión opera en un contexto de violencia persistente, desplazamientos de población y debilidad de las instituciones de seguridad.
Aunque cuenta con participación internacional, sus capacidades siguen siendo limitadas frente a la extensión territorial y el poder de fuego de las organizaciones criminales.
El ataque contra los militares salvadoreños ha reavivado las preocupaciones sobre la preparación de la fuerza para enfrentar operaciones de mayor envergadura y sobre los riesgos que afrontan sus integrantes en territorios controlados por grupos armados.
La crisis también plantea interrogantes sobre la coordinación entre los contingentes internacionales, las autoridades haitianas y los organismos responsables de las operaciones de seguridad.
Haití, bajo presión por la violencia de las pandillas
La situación se produce mientras Haití continúa enfrentando una profunda crisis de seguridad y gobernabilidad.
Las pandillas mantienen presencia en amplias zonas de Puerto Príncipe y sus alrededores, donde se han registrado asesinatos, secuestros, extorsiones y desplazamientos forzados.
En ese escenario, la liberación de los cuatro militares salvadoreños se ha convertido en una prioridad para los gobiernos involucrados y para la misión internacional.
El desenlace de la operación podría tener consecuencias para el desarrollo de las acciones contra las pandillas y para la confianza en la capacidad de la fuerza multinacional de cumplir su mandato.
Por ahora, la principal incertidumbre sigue siendo el paradero y la condición de los cuatro efectivos. Mientras continúan las operaciones, la amenaza de una respuesta militar más amplia por parte de El Salvador añade un nuevo elemento de tensión a una crisis que mantiene a Haití bajo presión.
















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