Puerto Príncipe. (LP). – Más de 4,000 personas murieron en Haití entre enero y octubre de 2026 como consecuencia de la violencia que afecta al país, marcada por las acciones de bandas armadas, los enfrentamientos y las operaciones de las fuerzas de seguridad, según informaciones presentadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El balance fue dado a conocer por Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU en Haití y jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en ese país (BINUH), quien advirtió sobre la gravedad de una crisis que continúa golpeando a la población civil y debilitando las condiciones de seguridad.
De acuerdo con las informaciones difundidas sobre el informe del Consejo de Seguridad de la ONU, la violencia criminal mantiene a amplios sectores de la población expuestos a asesinatos, secuestros, agresiones sexuales y desplazamientos forzados.
La situación humanitaria también continúa deteriorándose, con más de un millón de personas desplazadas de sus hogares, según el reporte periodístico que recoge las declaraciones del funcionario internacional.
Bandas armadas mantienen la presión sobre la población
Las organizaciones criminales continúan protagonizando ataques y enfrentamientos por el control de territorios, rutas de transporte y actividades ilícitas, mientras las autoridades haitianas y los actores internacionales procuran contener su expansión.
La violencia ha afectado especialmente a Puerto Príncipe y otras zonas del territorio haitiano, donde las bandas han extendido su influencia y mantienen comunidades enteras bajo amenazas constantes.
En paralelo, las operaciones de seguridad también han generado preocupación por las víctimas civiles y las denuncias de uso desproporcionado de la fuerza.
En octubre, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, informó que entre el 1 de enero y el 11 de septiembre se habían documentado al menos 5,700 personas muertas o heridas por la violencia de las pandillas o durante operaciones realizadas contra ellas.
El funcionario también reportó más de 230 personas secuestradas y más de 1,000 mujeres y niñas víctimas de violación durante ese período, y advirtió que las cifras reales podrían ser superiores.
Refuerzan los esfuerzos internacionales
Ante la persistencia de la crisis, la comunidad internacional mantiene sus esfuerzos para fortalecer la respuesta de seguridad en Haití, con la participación de las autoridades nacionales y la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Sin embargo, la capacidad operativa y el despliegue de esta fuerza continúan siendo factores determinantes para enfrentar a las organizaciones criminales y contribuir a la recuperación del control territorial por parte del Estado haitiano.
La ONU ha insistido en que las operaciones de seguridad deben acompañarse de medidas de protección de los derechos humanos y de acciones que permitan restablecer las instituciones, garantizar servicios esenciales y crear condiciones para una estabilidad duradera.
Una crisis con repercusiones regionales
La prolongada crisis haitiana representa un desafío que trasciende sus fronteras, especialmente para la República Dominicana, debido a la cercanía geográfica y a las implicaciones de la inseguridad para la estabilidad de la isla.
El restablecimiento del orden, la protección de la población civil y el fortalecimiento de las instituciones haitianas figuran entre los principales retos de los esfuerzos internacionales dirigidos a superar la emergencia.
Mientras persistan las disputas territoriales entre las bandas y las dificultades para garantizar la seguridad, millones de haitianos continuarán expuestos a las consecuencias de una crisis que combina violencia armada, desplazamiento forzado y deterioro de las condiciones de vida.

















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