Caracas, RD. (LP). – El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, negocia con las autoridades venezolanas un acuerdo que permitiría establecer las bases jurídicas para una posible presencia militar estadounidense a largo plazo en Venezuela, según informaciones publicadas este martes por The New York Times.
Las conversaciones representan un posible giro en las relaciones entre ambos países, históricamente marcadas por profundas diferencias políticas y diplomáticas, y podrían abrir una nueva etapa de cooperación en materia de defensa y seguridad.
De acuerdo con el reporte, las negociaciones son encabezadas por el Departamento de Estado estadounidense, dirigido por Marco Rubio, y contemplan un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés), instrumento que establecería el marco legal para las actividades de militares estadounidenses en territorio venezolano.
El alcance de una eventual presencia militar, incluida la cantidad de efectivos, las ubicaciones y las condiciones de su despliegue, todavía no ha sido definido y dependería de acuerdos posteriores.
Cooperación militar y desafíos políticos
La eventual iniciativa se produce en un contexto de cambios significativos en la relación entre Washington y Caracas, así como de una creciente participación estadounidense en asuntos de seguridad de América Latina y el Caribe.
Según la publicación, las autoridades estadounidenses buscan ampliar la cooperación en materia de defensa con Venezuela, aunque un funcionario del Departamento de Estado indicó que las conversaciones sobre el establecimiento de bases militares permanentes no se encuentran en una etapa avanzada.
La ubicación geográfica de Venezuela, con costas en el mar Caribe y fronteras con Colombia, Brasil y Guyana, constituye un elemento estratégico para las operaciones de seguridad regional, especialmente en los esfuerzos contra el narcotráfico y otras actividades delictivas transnacionales.
Sin embargo, una presencia militar estadounidense prolongada también podría generar cuestionamientos dentro de Venezuela, tanto entre sectores políticos como entre grupos que consideran que una mayor participación de Washington podría afectar la soberanía nacional.
Un posible cambio en las relaciones bilaterales
Las negociaciones se desarrollan en paralelo a otros asuntos de interés para ambos gobiernos, entre ellos la situación política venezolana, las perspectivas electorales y la cooperación diplomática.
De concretarse, el acuerdo podría modificar sustancialmente la relación entre Estados Unidos y Venezuela, al establecer mecanismos formales de colaboración militar entre dos países que durante años mantuvieron fuertes confrontaciones políticas.
No obstante, todavía quedan por conocerse los términos definitivos del posible pacto, las condiciones de su aplicación y el alcance real de la presencia estadounidense.
Por el momento, las conversaciones no equivalen a la confirmación de nuevas bases militares permanentes, sino que representan un proceso de negociación cuyo resultado podría tener repercusiones en el equilibrio político y estratégico de América Latina y el Caribe.

















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