Santo Domingo, R.D. – La reducción de las horas laborales se ha convertido en una tendencia estructural en América Latina, generando un profundo impacto en la forma en que las organizaciones gestionan su talento y operaciones.
Reformas recientes en países como Colombia, Chile y México están redefiniendo las relaciones laborales, al tiempo que promueven mejoras en la calidad de vida de los trabajadores sin afectar la productividad empresarial.
Uno de los casos más representativos es Colombia, donde la Ley 2101 de 2021 establece una reducción progresiva de la jornada laboral de 48 a 42 horas semanales, sin disminución salarial.
El próximo hito será en julio de 2025, cuando el país pasará de 46 a 44 horas semanales.
Según un estudio de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), el 61,2% de las empresas colombianas ya han implementado la reducción, mientras que un 21,4% aún no ha iniciado el proceso.
Las cifras pueden variar en otros países de la región, pero el mensaje es claro: las organizaciones deben adaptarse a nuevas dinámicas laborales que exigen una gestión más eficiente del tiempo y los recursos humanos.
Implicaciones para las organizaciones
Este cambio estructural desafía a los empleadores a replantear modelos de operación, liderazgo y productividad, buscando mantener resultados óptimos con menos horas de trabajo.
A su vez, impulsa la innovación en estrategias de bienestar laboral, automatización de procesos y fortalecimiento de la cultura organizacional.
Mientras el debate continúa en otros países de la región, esta transformación se presenta como una oportunidad para construir ambientes laborales más sostenibles, humanos y orientados al desempeño.

















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