Nueva York. (LP).- Las aerolíneas estadounidenses Delta Air Lines y American Airlines han cancelado miles de vuelos en las últimas semanas como consecuencia directa de la creciente crisis global del combustible, que ha elevado significativamente los costos operativos del sector aéreo.
El encarecimiento del queroseno, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y riesgos de desabastecimiento, ha obligado a múltiples compañías a reducir rutas, frecuencias y capacidad disponible.
Según reportes del sector, algunas aerolíneas han recortado millones de asientos programados para los próximos meses, en un intento por mitigar pérdidas económicas. ()
Delta, por ejemplo, ha disminuido su capacidad en torno a un 3,5% como parte de su estrategia para enfrentar el aumento en la factura de combustible, mientras otras compañías han aplicado medidas similares, incluyendo cancelaciones anticipadas de vuelos. ()
La situación se ha visto agravada por la reciente salida del mercado de aerolíneas de bajo costo, como Spirit Airlines, cuyo cierre dejó a miles de pasajeros sin opciones de viaje y generó una mayor presión sobre las grandes compañías, que han debido absorber parte de la demanda.
Expertos advierten que el impacto podría intensificarse en plena temporada alta de verano, afectando tanto a rutas nacionales como internacionales.
Además, el aumento del precio del combustible ya se está trasladando a los boletos aéreos, lo que podría encarecer significativamente los viajes en los próximos meses.
Ante este panorama, las aerolíneas han comenzado a ofrecer alternativas como cambios sin penalización, reembolsos y tarifas especiales para pasajeros afectados, mientras los gobiernos y organismos internacionales evalúan medidas para estabilizar el suministro energético.
La crisis pone en evidencia la vulnerabilidad del transporte aéreo frente a la volatilidad del mercado energético, en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y geopolítica.
















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